





Es evidente que, debido al tamaño de reproducción, es imposible apreciar algunos detalles del color. También soy consciente de que buena parte de esos matices se perderán en su paso al papel, donde, en el mejor de los casos y gracias al savoir faire del impresor, quedará una impresión -valga la redundancia-general.
Así pues, a modo de curiosidad, compartamos estos 6 zooms a algunas viñetas de la página 13.
¿Por qué es tan difícil, casi siempre, conseguir la frescura y concisión general en la pincelada que uno alcanza, sin proponérselo, en algunos detalles de la viñeta?
He de confesar que resulta frustrante darse cuenta de que se puede ser más efectivo cuando no se es consciente de ello que cuando ponemos en ello todos nuestros sentidos.
¿Será que la eficiencia de los sentidos está sobrevalorada, y para ciertas cosas, dicen, es mucho mejor usar el estómago?











