miércoles, 22 de agosto de 2007

Serpientes 23


En un comentario a estas páginas, Gabi comparaba (todo una halago) el aire de estas "Serpientes ciegas" a "Trazo de tiza".
He de confesar que el trabajo de Miguelanxo Prado planea como una de las referencias plásticas de lo que me gustaría fuera el álbum. Quizás por eso, para eludir comparaciones que puedan desanimarme y sobretodo, para evitar caer atrapado en su potentísimo estilo, me prohibí desde un principio hojear sus páginas hasta no acabar todo el trabajo. Ahí lo tengo, proscrito en el estante más alto de mi librería. Inalcanzable en todos los aspectos.
Me permito, eso sí, recurrir a los trabajos de Daumier y Brueghel y otros maestros pintores que, por clásicos, vestirán cualquier declaración hecha al respecto (como esta misma), y siempre resultarán mucho menos escandalosos.

5 comentarios:

Gino Bambino dijo...

Creo que lo que te distingue de Miguelanxo es tu trazo. El tuyo creo que es más continuo y para mi en particular creo que tiene más merito. El otro es discontinuo.

Aunque no sé si tengo mucha idea.

(Me está gustando mucho las novedades en cuanto a color y dibujo que ofrece esta serie. A mejor).

Marcos Mateu dijo...

Aun respetando la opinion de Gabi dire que siempre podemos encontrar similitudes si nos proponemos buscarlas. En este caso debo decir de todas formas que yo no habria pensado en Prado, mas bien en los libros de referencia fotografica del NY de los 30 que tengo en el estudio, por el sentimiento de veracidad que me producen estas imagenes. Me parece interesante ver que desarrollas esta historia como lo que veo un sano y logrado intento de escapar del clasico 'look' que los comics sobre esta epoca normalmente tienen.

Gabi Beltrán dijo...

En concreto me refería más al ambiente, a la atmósfera de las escenas en habitaciones, con esos primeros planos a contraluz. El equivalente sería comparar las escenas de desembarco de “Salvar al soldado Ryan”, con las de “La delgada línea roja”, de Malick. Ambas películas se parecen poco en su concepto, ritmo etc. Y sí, siempre se encuentran referencias: un artista lleva el peso de la historia del arte sobre sus espaldas.
De las dos películas yo me quedo con la de Malick. De los dos álbumes...ya veremos. JEJEJE!

Seguí dijo...

Parece mentira cuán transparentes llegamos a ser!
Efectivamente, Marcos, las fotografías de Berenice Abbott de los años 30 son una inestimable fuente de documentación. A diferencia de mis anteriores trabajos en que los personajes se movían en escenarios más o menos transitados por mí (lo que facilitaba enormemente la asimilación y posterior recreación -casi de memoria- de esos espacios), esta vez todo se complica por añadidura de que la acción no sucede en el presente sino en los años 30. No se trata sólo de conseguir que los espacios, los personajes y los objetos suenen reales como que la ambientación parezca auténtica. Me desenvuelvo bien en escenarios urbanos actuales, pero soy un pésimo documentalista. Así pues, mi esfuerzo está no tanto en documentarme -cumpliendo, eso sí, unos mínimos- como en intentar recrear, aunque sea engañosamente, que los dibujos reflejen la atmósfera de esos años.
Para conseguirlo, cualquier referencia es buena. Me hace gracia, Gabi, que comentes lo de la película "Salvar al soldado Ryan" (que, por cierto, obviando algunas simplezas en el guión, me parece un magistral ejercicio de dirección de Spielberg) cuya escena en la que la madre recibe la noticia sí ha planeado sobre estas últimas páginas. Y más: para este próximo capítulo, situado en Barcelona durante la guerra civil, espero encontrar inspiración en la fotografía de otra magnífica serie bélica "Band of brothers".
Veremos si lo consigo.
Que las serpientes sean mejor que el trazo, ya dependerá de los gustos de cada uno =).

PROFESOR COCCA dijo...
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