domingo, 10 de octubre de 2010

Asuntos sin ton ni son

Siempre le he tenido muchísimo respeto a la fotografía. Bueno, a los fotógrafos. Ese don para seleccionar de entre la realidad común y burda que pasa diariamente frente a nuestra mirada plana y convertirla en algo especial y único.
Evidentemente hay temas más fotogénicos que otros, pero sin desmerecer a nadie, prefiero a quienes son capaces de entresacar ese instante de magia de la cotidianidad que nos rodea y sacar oro de sus disparos.
Llevar la cámara en el teléfono, para los que no la llevamos colgada al hombro por trabajo, ayuda a multiplicar las opciones de cruzarse al menos con alguno de esos instantes que se cruzan a nuestro paso reclamando esa foto, aunque sólo sea con la fría mirada del notario.
Aún así, nunca he tenido suerte con ello. Quizás no me he cruzado con nada interesante que retratar. O, lo más seguro, no está entre mis aptitudes esa mirada.
Preferiría mostraros algunas viñetas, pero, como he comentado en algún post anterior, llevo estos días inmerso al cerrar un asunto del que aún no puedo hablar. Así que me atrevo con esta instantánea. No voy a ganar el Pulitzer con ella, pero creo que es una toma simpática de una calle de Campos, en Mallorca. Según parece, la señal no da suficiente seguridad como para atreverse a unas cervezas en semejante terraza.



Prometo volver a mis pinceles cuanto antes.